lunes, 24 de diciembre de 2012

¡Hay liga!(?)

Crónica de: El Último Hombre
Los jugadores del Yayo sonríen en el campo



El último partido del Yayo del año les cogió como ya nos tiene acostumbrado: cansinos, toscos, imprecisos y echando mano de esos pequeños milagros efervescentes acetilsalicílicos.
La tarde de domingo era “fría, con lluvia y de copa, y había algunos jugadores a los que no les apetecía jugar” como diría Mou. Y es que el único hambre que parecía mostrar el Yayo era la de Esteban y sus galletas.
El Yayo saltó al verde con Maside bajo palos, Esteban y Alfredo en las bandas, Pablo de cierre, Che, amigo de Che y Palacios intentando ocupar todo lo demás. Esa era en principio, la compleja estrategia yayística.
Los primeros compases del partido se bailaron al son de la imprecisión, la dejadez y la carencia de oportunidades de ambos bandos. Se tuvo que esperar a una jugada a balón parado del Birrandés para ver el primer gol. Tras un rechace de Maside, se quedan tres jugadores birrandeses solos para empujarla, parecían decirse “pégala tú que a mí me da la risa”. La falta cogió desprevenidos a Richi y Esteban que olvidaron sus marcas y aprovecharon el instante para lanzarse miraditas y gestos de amor, que por supuesto desde el Yayo desaprobamos. La navidad tal vez, tenga ese punto místico.
Y así transcurrió el partido hasta que a Alfredo se le ocurrió un tiro mordido al borde del área, que se cuela por el palo izquierdo del portero, parecido al de Lucas en el anterior partido sólo que sin la media vuelta.
Sin duda el regalo navideño del portero fue bien acogido por el equipo franjirojo, que enseñó la senda a seguir, que no era otra que empezar a echar boletos. 
Así con el gol psicológico se llegó al descanso con el Yayo mentalizado de que había que ganar, y de que para ello, había que morder y tirar.
La segunda parte comenzó con un Yayo más entusiasta, así Richi en la delantera, marcó el segundo en jugada polémica, muy protestada por el Birrandés por posible fuera de juego. De ser honestos, este articulista (completamente imparcial), no vió irregularidad alguna.
El Birrandés, obligado a salir de la cueva en la que había permanecido plácidamente la primera mitad, intentó más por corazón que con cabeza empatar el encuentro, buscando balones altos a su delantero de 2,20 a lo Roberto Dueñas.
Richi con espacios aprovechó las situación para poner el 3-1 y el 4-1 culminando su hat trick y siendo el jugador desequilibrante que todos esperamos que sea.
Ya con el marcador y el encuentro muy a favor, el Yayo no supo manejar el partido, ni sus tiempos, en vez de dormir el partido, la interpretación fue distinta y se echaron una siesta de 10 minutos, que permitió al Birrandés ponerse 4-2 por medio de un clamoroso fuera de juego; y 4-3 tras un más que dudoso penalti al tirarse Roberto Dueñas en medio de Pablo y Andrés en un balón aéreo.
4-3 y todo un mundo por delante. Tocaba sufrir como siempre, morderse las uñas, aguantar la respiración… ver a Maside volando para atajar un mano a mano providencial, salvando el empate.
Aparecían viejos fantasmas en Villaviciosa, pero en seguida Richi se vistió de Cazafantasma, pletórico con su hat trick y el dandy del partido. El dandy… y el duro también. En el tramo final del encuentro Richi se interna en el área escorado a la derecha y gambetea duramente al último defensor enseñándole el exterior para irse por dentro. Éste lo derriba con un empujón claro, cometiendo penalty y Richi se calienta encarándose. Comienza una tangana en el área con el árbitro como espectador de lujo, en la que los jugadores se lanzan unos a otros improperios. Román incluso llegó a llamarle “maleducado” a un contrario o insultos como “desvergonzado”. Desde el Yayo no queremos que éstas escenas se vuelvan a suceder y creemos que “hijo de puta hay que decirlo más”. Pedir perdón a la afición por tal vez haber sido un poco blandos.
Richi y el contrario terminan expulsados. Palacios aprovecha el penalty para poner el 5-3 en el marcados.
Con el Birrandés volcado y Maside sufriendo todo tipo de pisotazos, agresiones, vejaciones y fortuitos golpes con el palo, convertido en una mezcla de Spiderman, el Increíble Hulk, Cañizares y Jesucristo; y con el partido ya dando sus últimos coletazos Esteban se pide una falta en el vértice izquierdo del área que aprovecha fenomenalmente para poner el definitivo 6-3  en el marcador, sobre la escuadra contraria.
La felicidad inunda al equipo de nuestro querido Rodolfo Langostino, el equipo de todos, el de la banda celeste cruzada en el corazón, en donde no somos guapos pero somos resultones, donde quisiéramos ser como leones, pero donde nuestro estado físico sólo nos da para leones marinos.
Se decía que el Birrandés era fácil, es el último, pero ya no hay rivales cómodos. El partido era de cortarse el pelo y afeitarse el bigote, de hacerse hombres (muchas faltas, lesiones, expulsiones, tanganas, frío…) y el Yayo apeló a la onomástica. Se han conjurado y se han convencido de que para sacar adelante los partidos, no siempre es necesaria la calidad de la cual carecen, ni un sistema táctico determinado, ni de tener en sus filas un “special one”. A veces sólamente es necesario darse cuenta de que hay que vestirse el mono de trabajo, de mirar al abismo y reírse en su borde, de enseñar los dientes y rugir.
Rugir como leones marinos.
Un saludo a todos.  El Yayo les desea felices fiestas y que se cumplan la mayoría de vuestros deseos.


viernes, 7 de diciembre de 2012

¡Atraco!

La prensa destaca el asalto de Villaviciosa


Se puede pensar que un fallo lo puede tener cualquiera, algo cierto, sin dudas; equivocarse está al alcance de todos. El Yayo nunca negaría a nadie el privilegio del error, licencia que entrega a todos por igual porque es en la acción desacertada donde radica su estilo de juego. Claro que resulta curioso ver como un desatinado individuo de luctuosa imagen y sospechosa aptitud para guiar un encuentro de fútbol la caga una y otra vez; la reiteración de la misma falta o error no es reincidencia, más bien, es estupidez.

Nostálgicos en el juego, al Yayo le está costando más de la cuenta encarrilar los partidos, por un motivo u otro, comenzar por detrás en el marcador se está volviendo algo demasiado natural. Contra el Shalke no hizo un buen partido, tiró de casta para emparejar un encuentro que, gracias a un impresentable arbitro ("El Bigotes") y un pésimo primer tiempo, comenzaba a quedar muy lejos. 

El Yayo reaccionó en la segunda mitad, antes, se encontró perdiendo por un gol inverosímil;  un rechace de uno de sus jugadores iba a terminar en tiro de esquina para el rival, para que esto no suceda Maside se lanza por el balón aunque no llega a cogerlo y este, ya fuera del campo (más de medio metro), ingresa nuevamente por la inercia de la jugada. Todos quietos esperando que el portero del Yayo se incorpore y pueda hacer el pertinente saque de portería cuando un jugador del Shalke patea el balón dentro del arco, sin darle demasiada importancia, el Yayo se gira para continuar la derogada jugada, cuando el Bigotes señala el circulo central concibiendo un gol que sólo él imaginó. Atónitos, las protestas yayenses no sirvieron de nada, hasta el rival reconocía que el balón había salido, más que un gol fantasma, el espectro aquí era el Bigotes. Luego un gol mal anulado a Dani, que recibió sobre la derecha, dentro del área; su remate cruzado acaba dentro de la red pero el grito de gol fue ahogado por el pitido del Bigotes que lo invalidaba por un supuesto fuera de juego. 

Ya en los últimos 30 minutos, el Shalke encuentra el segundo tanto tras un rebote que recibe el 10 rival y define con una perfecta volea cruzada, de esos remates que se podrían ensayar unas cuarenta veces y nunca golpear siquiera el balón. De todas maneras, ¡sorpresa! estaba en fuera de juego ¿Lo anuló el Bigotes? nada de eso, el Yayo sacaba del medio nuevamente.

0 - 2 abajo, tocaba épica, Lucas se fue de 9, y el equipo arriesgó, presionó bien arriba y metió pata a lo pavote. Llegó el 1-2, el gol del 5 del Yayo fue al mejor estilo Martín Palermo: recibió de espaldas, pivoteó para que luego consiga una poco ortodoxa media vuelta al borde del área grande, el balón salió mordido de su pie derecho e ingresó raso junto al palo, Yayo`s back in the game!!!.

El Yayo inclinó el campo, tanto, que ni el Bigotes podía detenerlo, a la salida de un corner el balón rechazado cae en los pies de Andrés, el presidente se sacó un remate seco para que el balón infle  la red; el empate se consumaba. Goles argentinos en la tarde de Villaviciosa, la última perla del Bigotes llegó en la jugada final del partido, un pelotazo largo dejaba a Parrulo mano a mano con el portero del Shalke ¿que pasó? pitido final, lo terminó, habían pasado 2 minutos de los 5 que advirtió que restaban. 

El domingo pasado el Yayo se topó con las amargas consecuencias de ser un equipo irreverente, que no transige con los organizadores del torneo. Al Yayo le tocó tolerar fallos arbitrales increíbles, privándolo de lo que sería una lógica victoria, ¿habrá más de estos partidos? posiblemente, a nadie le conviene que el Yayo gane, como equipo contracultural que es, que reniega de las mieles del éxito porque sí y blasfema contra las multinacionales televisivas, como también contra la FIFA, la UEFA y el BBVA, un club que desconfía de la existencia de Superman como también de que Melchor sea un Rey Mago. 
Es el precio que debe pagar por ser una institución hereje, da igual, el Yayo se la pela, jugará siempre contra todo tipo de rivales e injusticias y para terminar gritando: TODOS PUTOS!!!